Mi lado izquierdo se rebela, o una conversación entre mi lado izquierdo y mi lado derecho

“…esa clase de fe nunca la he practicado” -Mara Clemente, periodista, traductora y autora de “Cosas de Mami” y “Paz Para Carlitos”, entre otros.

Esta es una batalla de tantos años, la interna. Solo que comienza cuando una al fin se da cuenta, cuando una se convence de que por alguna extraña razón tienes que cargar en tu cuerpo los dolores y los males del mundo, como una Crista manificada.

En el plano físico se resume en el cuello, esa espalda baja, esas cervicales. Ese no querer aparentar que somos más que nadie y por eso nos doblamos pa ser humildes.

Estoy convencida en mis tuétanos más ancestros, de que, en primer lugar, ese látigo sí que lo supieron sembrar; y en segunda, que no lo paso sola, aunque sí en tantas formas.

Porque nada como un dolor de cuello, o de lo que sea, para saber lo que es solo en esta vida.

Pero reenfoquemos que de eso se trata.

Va un tiempo que mi lado izquierdo como que se inhibe. Las cosas más fuertes me dan en ese lado: la vista más débil, el pie con más callos, la espalda el lado que más me duele. En la noche me fijaba que dormía de ese lado… cosas…
Una vez me visitó en casa un amigo que su amigo era budista o algo de chakras o estirarse… No tengo problema en estirarme. Bueno, sí tengo porque ese fue el asunto, que él me decía que por qué no me relajaba y entendí que yo estaba sofocando mi lado izquierdo.

Oh, mi riñón izquierdo también tiene otra historia. Por ahí empezó la cosa, pero al punto de la conversación porque el asunto es que, mi lado izquierdo se rebeló (que en este caso revelarse es lo mismo). Dice que mi lado derecho debe irse a dormir, que no tiene razón de ser, que ya ha hecho bastante. Mi lado derecho es bastante dramático y le contesta que mejor que lo mate.

Mi lado izquierdo lo mata tranquilo cuando le dice: “Ay, no seas dramática, ¿cómo voy a andar arrastrando medio cuerpo? Shh, duérmete, yo me encargo”.

Es que, verán, son tantos los años que mi lado derecho lleva encargándose de todo, defendiendo el rancho. Han sido tantas las veces que mi lado derecho ha tenido que salir en defensa de su otra vez herido lado izquierdo, que mi lado derecho optó por ocultármelo.  Ahora yo sé que tengo que cambiar de conductor pero esa clase de fe nunca la he practicado.

(

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