Vista judicial mañana 24 de febrero: José “Palanca” Santiago PLAYAS PAL PUEBLO

El activista y ambientalista, José “Palanca” Santiago, quien hace poco más de un año destacara en la lucha por un litoral costero de libre acceso en Carolina, está citado a vista judicial mañana 24 de febrero, so pena de desacato. La vista está pautada en el Tribunal de Carolina.

José Santiago cobró cierta notoriedad pública en momentos en que Playas Pal Pueblo como lucha de país, enfrentó su última estocada de parte de las autoridades gubernamentales que se encargaron de vender como un triunfo lo que resultó una expropiación.

Palanca enfrenta entre otros, cargos por rebasar los linderos de una propiedad privada justo en la zona costera entre cierto hotel y el Balneario de Isla Verde, que equivale a decir que la ley es la trampa porque LAS PLAYAS SON DEL PUEBLO.

Se convoca por este medio, no solo a la prensa que se precie de informar y que tenga los recursos (difícil combinación) sino a toda aquella persona, todo aquel ser humano, amante de la defensa del derecho nacional al uso y disfrute de sus suelos, a que se den cita en un acto pacífico de solidaridad con el compañero de lucha José Santiago.

Nos enseña el Maestro don Pedro Albizu Campos que “la derrota de un borinqueño sobre otro borinqueño, es el triunfo del imperio”, o algo así decía pero el punto es, si pueden llegar, se agradece.

Ya pesa fianza sobre Palanca, como marcarnos tres veces. Estas son las luchas de pueblo que dicen de qué madera estamos hechos.

10 a.m.

Tribunal de Carolina

24 de febrero

¡Despierta Pueblo! ¡hieren a un hermano nuestro!

¡comparte y forma parte!

Parte de la citación de José Santiago para el 24 de febrero de 2021

Yanki gojón

Nadie le pidió a Estados Unidos que invadiera a Puerto Rico, ni que amenazara al gobierno español con tal que rindiera sus colonias.

¿Cómo es que no se honra en Borinquen La Carta Autonómica? ¡ya andábamos hacia una soberanía!

Iguanas de palo, ratones y alacranes, ¡ea rayo!

Que como el otro día me esmeré en el punto de que yo había espantado a las ratas que habían en la Librería, pues se me apareció otra ese mismo día que hablé.

Y hoy, yo creo que esa iguana de palo no brincó del patio de atrás, sino que vino por el techo desde la calle. Es que la oí como que resbalarse por la puerta del Camerino.

Vida en la Librería, era mejor título, o se lo ubico como categoría

Derechos reservados 2021

Mi opinión sobre Words with Friends

Me encanta el juego de Scrabble como tal porque, soy muy suspicaz de por sí a cualquier clase de juego, como decir, se me hace muy difícil quedarme dormida, como igual difícil se me olvidan ciertas cosas, ciertas historias. Los nombres se me van con los Panchos, pero hay cierta historia en ciertas palabras. Otras se me pegan por piloto automático.

Eso me sienta de maravillas con el juego de Scrabble. No es un juego de estar muy dormido.

Entonces, porque en mi caso, mi experiencia con Scrabble se remonta a mis años desde antes de casarme oficialmente por primera vez. O sea, jugar Scrabble de cuando se escribía la letra en el cuadrito de madera para tomarlo con la mano y ponerlo en el tablero. No para ponerlo con un botón.

Como fuese, cuando yo empecé a jugar Scrabble por internet, era en una página que se llamaba http://www.isc.ro

Esa página todavía existe. Es liviana y no requiere información personal. Tiene sala de chat personal y público, moderadores y demás.

Yo, estando casada, veía el Sol salir jugando en esa página. Ni el marido viendo porno a escondía de la mujer.

Lástima que isc.ro no tuviese versión de celular o androide porque es la única razón por la que, al paso de la tecnología, me topo con Word With Friends, una aplicación con multitud de mundos paralelos, a cambio de la generosidad de los anunciantes.

Es que estoy jugando ahora y ellos siguen tirándome la promo de que les haga o les comparta mi opinión y cómo pretenden de que, después de que literalmente llenan lo que es un vacío en mi vida, un sentir humano compartido de querer conectar sin que el otro sienta la necesidad de invadir, pues, aparte de los que chantajean el juego por una conversación (lo que se resuelve NO CONTESTANDO) pues, se pasa de maravilla. No sé cómo nadie tiene la cara de pedirle nada más, tomando en cuenta todo lo que le paga, que cualquier juego son $20 y $60.

Ellos pretendían que yo -yo- sacara de mi tiempo para darles las gracias en dos oraciones.

Ahí se les fue lo de inhumano. Espera, ¡se me olvida que es un app! 😁

Tercer alacrán que me pica: vida en la Librería

Ya es el tercer alacrán que me pica en lo que vengo viviendo en Librería Loíza. La suerte es que los tres han sido los hijos de su madre. Si llega a ser la madre, no creo que lo cuento derecho.

En otra ocasión, me pasó una cucaracha pero enorme por el brazo izquierdo. Da la cosa que la picada ahora fue en el brazo izquierdo. Casi todo lo sufro en el lado izquierdo de mi cuerpo.

Esta vez, después de sentir que eso que me picó no era un mosquito, igual se me apareció una cucaracha grandota, luego de fumigar un poco.

Y en el ladito, las ratas parece que me han hecho un nido en el pasito de acera a la Librería. A esas les pegué fuego.  La cucaracha la saqué, el alacrán lo maté (usé bórax, digo, ácido bórico) y ahora estoy en vela. Pendiente a ver si aparece quién más quiera algo… el gallo… alguien… algo…

En guerra.

Y cuando más, que por fin puede decirse, he limpiado este espacio donde vivo, un microespacio en un 10×5 que, con todo y su ejército de insectos gladiadores, me encanta tanto. Me late hogar.

El ácido bórico en la puerta. Lo retraté de lejos.
“Con tanto mosquito, quién duerme”.
Mi camita, ahora sin alacrancito.

Cuando una causa es estilo de vida, no hay de otra.

Ya son tres años de este ritmo. Gracias a los que siguen creyendo desde el principio. Nada nos detiene a la creación en Librería Loíza, de la Sala de la Niñez, Marta Bombón, en honor a mi señora madre, doña Marta Cristina López Arroyo. Así me lleven los alacranes en el 2021.

Librería Loíza es espacio borinqueño, loiceño y panafricano, ubicado en la PR-187 km 21.5 en la Comunidad El Mamey, bautizada así por Jelmén, el Poeta de Loíza.

Donativos: http://www.paypal.me/loiza

Difícil retratar un zumbador: un día por la libre en Librería Loíza

El otro día me fui unos días a casa de mis hijos “para no hacer nada” y terminé limpiando detrás de la lavadora y encima de la nevera.

Cuando se es de una manera. Y no por tirarme pero, no es que sea la más pulcra, me gusta ver limpio. Como que la mente descansa mejor.

Hay quien puede ver el asunto de volver a limpiar como una horrible rutina, y nada más cierto. Imagínese quedarse sin bañarse porque se ha hecho de nuevo.

Ese motor de querer ver las cosas bien, es lo que aplico en la Librería, a lo que da el cuerpo.

Entonces, el zumbador (porque nada mejor que sentarse a pajarear luego de haber despejado algo) me viene a visitar cada día, o a cada rato. Se queda por mucho tiempo.  Esas fotos también se las debo. Aparte de que estuve otro tanto sin celular, por razones có(s)micas.

Nota: vivo de lo que escribo. Si en algún toma alguna nota mía y la pasa por su nombre, eso no es copiar, es robar.

Como fuese, son demasiadas las anécdotas para narrar en lo que conlleva el diario vivir en la Librería. Ya de a poco estamos preparando unas transmisiones, a ver si salimos de adolescente.

El zumbador se pasea entre la mata de parcha.

La convivencia es tosca, recia y amable. Cada uno sale a laborar en su afán como entiende, me enseñan mucho con su ejemplo.

O quizá sea este un débil hola. Feliz de estar de regreso virtual.