Iguanas de palo, ratones y alacranes, ¡ea rayo!

Que como el otro día me esmeré en el punto de que yo había espantado a las ratas que habían en la Librería, pues se me apareció otra ese mismo día que hablé.

Y hoy, yo creo que esa iguana de palo no brincó del patio de atrás, sino que vino por el techo desde la calle. Es que la oí como que resbalarse por la puerta del Camerino.

Vida en la Librería, era mejor título, o se lo ubico como categoría

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